
Desaparece el monitoreo sísmico en Venezuela: de 300 a menos de 10 estaciones
La falta de inversión del Gobierno se evidencia tras el doble terremoto que sacudió al país y la alarmante reducción de estaciones sísmicas.
En los últimos 50 años, Venezuela ha visto un colapso alarmante en su infraestructura de monitoreo sísmico, pasando de contar con 300 estaciones a menos de diez, lo que plantea serias preocupaciones sobre la capacidad del país para responder a desastres naturales. Esta situación fue puesta de manifiesto tras el reciente doble terremoto que sacudió al país, donde la deficiente respuesta del Gobierno evidenció las carencias en la inversión en áreas fundamentales para la protección de la población.
La falta de un sistema efectivo de monitoreo pone en riesgo a las comunidades, especialmente en un país donde la actividad sísmica es parte de la geografía. La escasez de recursos y el desmantelamiento de instituciones dedicadas a la vigilancia sísmica han llevado a que los ciudadanos queden expuestos a la vulnerabilidad ante temblores, afectando no solo sus vidas, sino también sus bienes.
Desde la llegada al poder del régimen actual, las inversiones en infraestructura y tecnología han sido sistemáticamente descuidadas, reflejando un enfoque errático hacia la planificación y el desarrollo.
Según La Patilla, estas deficiencias no solo son un reflejo de una mala gestión gubernamental, sino que también destacan la crisis humanitaria más amplia que enfrenta Venezuela, donde la escasez de recursos afecta todos los aspectos de la vida cotidiana. En un país que enfrenta tantos desafíos, la falta de preparación ante desastres naturales puede tener consecuencias devastadoras para la población.
La comunidad internacional observa con preocupación la situación y la emergencia de un llamado urgente por nuevas políticas que fortalezcan la infraestructura y garanticen la seguridad de los venezolanos frente a la inclemencia de la naturaleza.


