
Vidas en el lodo: Familias de Chabasquén luchan tras devastadoras inundaciones
A una semana de las inundaciones en Chabasquén, familias enfrentan la dura realidad de la pérdida y el barro que inunda sus hogares.
Los Llanos.- Ocho días después de las devastadoras inundaciones que azotaron al municipio Unda, en la zona alta del estado Portuguesa, el impacto del desastre sigue siendo crudo y palpable. Las calles y viviendas permanecen cubiertas de barro, mientras cientos de familias se esfuerzan por recuperar lo poco que les quedó tras el desbordamiento de los ríos Negro de Chabasquén y Chabasquencito. La situación es desesperante: los residentes enfrentan no solo la pérdida de sus bienes, sino también la falta de acceso a servicios básicos y el zika de enfermedades transmitidas por el agua estancada.
Las inundaciones, que han sido más comunes en los últimos años debido a los cambios climáticos y la deforestación exacerbada, destacan la vulnerabilidad de las comunidades venezolanas ante fenómenos naturales. Esto refleja una crisis más amplia en el país, donde la infraestructura deteriorada y la escasez de recursos agravan los desastres.
La comunidad, mayormente rural y dependiente de la agricultura, ve ahora cómo sus cultivos fueron arrasados, dejando a muchas familias sin su principal fuente de ingresos. Según El Pitazo, la solidaridad entre vecinos se ha vuelto vital, pero a medida que pasan los días, la incertidumbre sobre la ayuda humanitaria y las medidas del gobierno se intensifican. La falta de atención adecuada a las víctimas de desastres naturales resalta el estado crítico en el que se encuentra Venezuela, donde la crisis humanitaria se suma a las luchas políticas y económicas del día a día.


