
Venezolanos enfrentan el temor a terremotos: familias acampan en plazas
Después de los recientes terremotos, familias en Caracas regresan a sus hogares con miedo, tras buscar refugio en plazas y bulevares.
Caracas.- Durante más de una semana, las carpas improvisadas en plazas, bulevares y aceras de Caracas se convirtieron en el único refugio que decenas de familias consideraban seguro. No llegaron allí por falta de vivienda, sino por miedo. El recuerdo de los dos terremotos del pasado 24 de junio, que sacudieron el centro-norte de Venezuela, ha dejado una huella profunda en los corazones y la psique de los caraqueños. Las réplicas y la inquietud acerca de la actividad sísmica han llevado a muchas personas a dormir al aire libre, a pesar de las inclemencias del tiempo, considerando que es un mal menor que enfrentarse a la inestabilidad de sus hogares.
Venezuela, país que ya enfrenta múltiples crisis económicas y sociales, se ve ahora agraviado por escenarios de desastres naturales que revelan la fragilidad de su infraestructura. La falta de mantenimiento y la degradación de los edificios, sumadas a la inacción gubernamental ante la emergencia, han intensificado el sufrimiento cotidiano de los venezolanos. Al regresar a sus viviendas, muchas familias se encuentran en una situación de incertidumbre, la cual es aún más agobiante cuando el terreno tiembla y la tierra parece estar advertiendo el peligro que puede acecharles en cualquier momento.
Así, la lucha entre el deseo de regresar a la normalidad y el temor ante lo inesperado continúa marcando la vida de millones. Las familias enfrentan un dilema angustiante: ¿dónde es seguro vivir en un país que ha sido golpeado no solo por la crisis económica, sino también por fenómenos naturales impredecibles?
Esta situación se agrava a medida que el Estado no proporciona la asistencia necesaria para garantizar la seguridad estructural de los edificios ni la atención adecuada ante situaciones de emergencia, dejando a la población vulnerable. Las voces de quienes aún duermen en la calle son un eco de la urgencia que necesita ser escuchada en un país que anhela un cambio positivo, según El Pitazo.


