
La Cruda Realidad: Edificios en Venezuela Colapsan Antes de Terremotos
En Venezuela, la falta de medidas adecuadas en construcción pone en peligro la vida de miles ante el riesgo sísmico. Según Runrunes.
Cada terremoto que sacude el territorio venezolano revela una incómoda verdad: el mayor peligro no radica en el movimiento de la tierra, sino en las decisiones —o la falta de ellas— que han guiado las políticas de vivienda, infraestructura y prevención en un país habitualmente azotado por fenómenos naturales. La memoria histórica colectiva se remonta al 29 de julio de 1967, cuando un devastador terremoto afectó a Caracas, poniendo en evidencia la fragilidad de muchas construcciones.
A pesar de que Venezuela se encuentra en una zona geográficamente activa y, por ende, se enfrenta a un riesgo sísmico considerable, el desinterés por implementar y hacer cumplir normativas de construcción ha exacerbado la vulnerabilidad de sus edificaciones. Según Runrunes, muchos edificios colapsan porque no se tomaron en cuenta las medidas de prevención necesarias, lo que convierte a la población en presa fácil de catástrofes que podrían haberse evitado.
La crisis política y económica del país también ha paralizado cualquier avance significativo en la infraestructura pública, obligando a las familias a residir en construcciones que, sin los estándares adecuados, se convierten en tumbas potenciales. La comunidad internacional ha levantado su voz sobre la irresponsabilidad de las políticas del régimen actual en cuanto a la gestión del riesgo y la protección de sus ciudadanos.
Es fundamental que se reoriente el enfoque hacia la evaluación y adecuación de las edificaciones existentes, y la creación de un marco normativo que restablezca la confianza en la seguridad estructural en el país. La vida de miles de venezolanos está en juego.


