
La dictadura de Nicaragua prohíbe procesiones de Semana Santa nuevamente
Las procesiones de Semana Santa son prohibidas en Nicaragua por tercer año consecutivo, evidenciando la persecución del régimen de Ortega contra la religión.
Nicaragua ha vuelto a prohibir las procesiones de Semana Santa por tercer año consecutivo, una medida que representa solo una pequeña parte de la intensa persecución que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha llevado a cabo contra la Iglesia Católica desde 2018. Esta prohibición ha sido ampliamente criticada tanto a nivel nacional como internacional, resaltando el ambiente de represión religiosa que prevalece en el país centroamericano.
Desde 2018, la represión en Nicaragua se ha intensificado, afectando a diversas instituciones y actores sociales. La iglesia, históricamente un punto de referencia en momentos de crisis, ha enfrentado ataques y acosos sistemáticos por parte del régimen. Los creyentes y líderes religiosos han denunciado que estas acciones son parte de un intento más amplio de silenciar cualquier voz de oposición y de controlar la narrativa en torno a la vida espiritual y social del país.
En este contexto, es relevante observar cómo Venezuela también se encuentra bajo un régimen que limita las libertades fundamentales, incluidas la libre expresión y la práctica religiosa. La situación en Nicaragua podría servir como un recordatorio de los riesgos que enfrentan otros países de la región, donde la opresión política y la persecución de grupos opositores son prácticas comunes. La comunidad internacional, en especial los organismos de derechos humanos, deben mantener la atención en ambas naciones para abordar esta crisis de derechos humanos, como se ha señalado en múltiples ocasiones en el ámbito global. Según El Nacional, estas acciones no solo atentan contra las libertades individuales, sino que también agravan la tensión social y política en cada país.


