
Década del AMO: el impacto del Arco Minero en Venezuela y su Amazonía
El Arco Minero del Orinoco marca 10 años de crisis ambiental y política en Venezuela, según Runrunes.
El 24 de febrero de 2016 se constituyó un hito decisivo en la política ambiental de Venezuela con la promulgación del Decreto 2.248, que dio origen a la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco (AMO). Este megaproyecto extractivo, que abarca más de 111.843 km² en el sur del país, ha fracturado la institucionalidad ambiental y ha acelerado la crisis ecológica en la región amazónica.
Desde su implementación, comunidades indígenas y organizaciones ambientales han denunciado el impacto negativo que ha tenido el AMO no solo en la biodiversidad local, sino también en las comunidades que dependen de ella. Según Runrunes, el proyecto ha permitido la explotación desmedida de recursos naturales, lo que ha llevado a un aumento de la deforestación, contaminación de ríos y un desalojo forzoso de comunidades autóctonas.
Además, la crisis de régimen que enfrenta Venezuela ha exacerbado estos problemas, con un gobierno que prioriza la extracción sobre la conservación ambiental. En un contexto donde la oposición y numerosas organizaciones no gubernamentales claman por una reapertura del debate sobre la sostenibilidad, el Arco Minero se mantiene como un símbolo de la ruptura entre el desarrollo económico y la preservación de los derechos humanos y ambientales.
Los próximos años serán cruciales para determinar el futuro del AMO y su efecto duradero sobre la Amazonía venezolana.


