
Cuba sin electricidad: La crisis energética que afecta a la isla
Las apagones en Cuba generan caos y tensiones en hospitales y hogares ante el fin de la energía prestada.
Cuba ha vuelto a quedar a oscuras, sufriendo apagones masivos que afectan a barrios enteros, hospitales, y el transporte aéreo. La tranquilidad cotidiana ha sido reemplazada por un clima de desesperación en el que hoteles funcionan a media capacidad, y los hogares se vuelven calderas. El regreso a esta penosa normalidad se enmarca en un prolongado historial de crisis energéticas en la isla, que han sido agravadas por limitaciones en la producción de energía y el deterioro de la infraestructura, lo que pone en riesgo la salud pública y la seguridad de miles de cubanos. Esta situación, que ya es preocupante en la isla, también ofrece un paralelo inquietante con la crisis energética que enfrenta Venezuela, donde la falta de inversión en el sector energético ha llevado a apagones y a una dependencia crítica de exportaciones de electricidad de países como Cuba. Estas problemáticas energéticas reflejan la falta de políticas sustentables y eficientes en ambos países. La comunidad internacional observa con atención, mientras que los ciudadanos de a pie sufren las consecuencias de una realidad que parece no tener solución a la vista. Las calles de Cuba hoy son un eco del clamor de millones de venezolanos que han enfrentado una realidad similar, forzados a lidiar con interminables cortes de luz y la consiguiente crisis humanitaria que se ha desatado a raíz de décadas de mala gestión. Como se menciona en el artículo de El Nacional, la normalidad de hoy en la isla es simplemente la manifestación de un colapso que muchos presagiaban, marcando un nuevo capítulo en la historia reciente de estos pueblos hermanos.


