
Colombia alcanza más de 213.000 abortos seguros desde despenalización
Desde la despenalización del aborto en Colombia, se han registrado más de 213.000 procedimientos seguros, aunque quedan retos por enfrentar.
La despenalización del aborto en Colombia ha permitido que más de 213.000 mujeres accedan a procedimientos seguros, según lo expuesto por Marta Royo, directora ejecutiva de la organización Profamilia. Esta cifra no solo representa un avance significativo en materia de derechos reproductivos en el país, sino también un modelo potencial a considerar para Venezuela, donde el acceso al aborto sigue siendo un tema altamente controvertido y restringido.
A pesar de estos avances, Royo ha alertado que aún existen retos importantes para garantizar la implementación plena de este derecho. Entre las dificultades se destacan la falta de educación sexual integral, el acceso a servicios de salud seguros y la persistencia de estigmas culturales que rodean el aborto. Estos obstáculos son particularmente relevantes en el contexto venezolano, donde el debate sobre los derechos reproductivos aún enfrenta una férrea oposición por parte de grupos conservadores y de un régimen que mantiene un control estrictamente limitado sobre los derechos de las mujeres.
En Venezuela, el acceso al aborto se encuentra penado, lo que implica que muchas mujeres recurren a prácticas clandestinas, poniendo su vida y salud en grave riesgo. La situación en Colombia podría servir como un catalizador para el debate en Venezuela, donde la demanda por una mayor autonomía sobre sus cuerpos es cada vez más urgente.
"La lucha por el derecho al aborto seguro es parte de una lucha más amplia por los derechos humanos y la igualdad de género", señala Royo. Por lo tanto, la experiencia colombiana no solo brinda datos sobre el impacto positivo de la despenalización, sino que también invita a reflexionar sobre la situación de miles de mujeres en Venezuela que siguen esperando por cambios en la ley.
Esto resalta la necesidad de una mayor atención y reforma en los sistemas de salud, así como un cambio cultural que apoye el ejercicio de derechos fundamentales, como lo es la autonomía reproductiva.
La salud pública y la justicia social deben ser pilares en la construcción de una democracia efectiva que garantice la igualdad y el bienestar de todos sus ciudadanos.
Según El Nacional.


