
Uso del Castigo Familiar como Arma Política en Venezuela: JEP Denuncia
La JEP alerta sobre la utilización del castigo familiar en persecuciones políticas en Venezuela, destacando los casos de Samantha y Maikelys.
La persecución política sigue siendo un tema alarmante en Venezuela, y recientemente, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) ha denunciado el uso sistemático del 'castigo familiar' como herramienta de represión. Este fenómeno se evidencia en los casos de dos jóvenes, Samantha Sofía Hernández, de 16 años, y Maikelys Borges, cuyos familiares han sido objeto de represalias en un claro intento de silenciar la disidencia. Según La Patilla, la JEP señala que estos actos son un intento calculado del régimen para forzar a sus críticos al silencio, recurriendo al sufrimiento de sus seres queridos como una táctica de coerción.
Este tipo de maniobras no son nuevas en Venezuela, donde la represión se ha intensificado en los últimos años, especialmente durante períodos de protestas y llamado a la oposición. Las voces jóvenes, como las de Samantha y Maikelys, representan una nueva generación que busca un cambio, pero que se enfrenta a un sistema profundamente arraigado en la violencia y la opresión.
El contexto de crisis humanitaria y política en el país hacen que los actos de la JEP sean aún más pertinentes. La comunidad internacional ha comenzado a tomar nota de las violaciones de derechos humanos en Venezuela, presionando por un compromiso con la democracia y el respeto a la dignidad de todos los ciudadanos. La denuncia de la JEP pone de manifiesto la urgencia de una respuesta cohesiva y firme ante la situación que viven estos jóvenes y muchas otras familias en el país.


