
La economía de la violencia: cómo el sufrimiento de una mujer beneficia a otros
La violencia contra la mujer genera un ciclo económico donde otros se benefician de su sufrimiento, según Efecto Cocuyo.
La violencia de género es un fenómeno que trasciende lo personal y se convierte en un problema social y económico significativo. Cuando una mujer pierde su libertad, ya sea a través de la violencia física, psicológica o económica, hay una cadena de beneficiarios que añaden valor a esa situación adversa. En el contexto venezolano, donde la crisis humanitaria y la inestabilidad política han exacerbado la violencia, el dolor de las mujeres se ha convertido en un recurso para quienes buscan obtener ganancias a expensas de su sufrimiento.
Según Efecto Cocuyo, es fundamental analizar cómo el ciclo de violencia se alimenta de la impunidad, la falta de recursos para la protección de las víctimas y la desarticulación de las instituciones que deberían velar por sus derechos. Esto ha llevado a que muchas mujeres se sientan atrapadas en un sistema que a menudo recompensa a los perpetradores en lugar de a las víctimas.
La realidad en Venezuela agrava esta situación, donde los altos índices de violencia de género son acompañados por una creciente crisis económica. Muchos hombres utilizan el control financiero y emocional como una forma de dominación, perpetuando un ciclo de dependencia que beneficia a quienes ejercen la violencia.
Es crítico que se preste atención a esta economía de la violencia para desmantelar estas estructuras que permiten que unos pocos se beneficien del sufrimiento de las mujeres. Solo a través de una acción colectiva y un enfoque en los derechos humanos, se podrá romper este ciclo y trabajar hacia una sociedad más justa e inclusiva.


