
Recuerdos de un 4 de febrero: La Venezuela de mi madre
Una mirada nostálgica a la historia de Venezuela desde los ojos de una madre durante el intento de golpe de estado de 1992.
Era la mañana del martes 4 de febrero de 1992. Yo tenía once años y dormía en la parte de arriba de la litera de mi cuarto, esperando otro día de colegio. Sin embargo, al despertar, noté algo extraño en el ambiente. La casa estaba en un silencio peculiar, y mi mamá, en lugar de insistir en mi rutina matutina, me permitió dormir un poco más. Este día marcaba un hito en la historia reciente de Venezuela: el intento de golpe de estado liderado por el entonces teniente coronel Hugo Chávez.
Aquel evento, aunque distante desde la perspectiva de un niño, se convirtió en un referente fundamental para muchos venezolanos. A lo largo de los años, mi madre compartió sus recuerdos de aquel día con una mezcla de temor y esperanza. Recordó cómo la noticia del levantamiento militar resonó en los medios, y el consecuente clima de incertidumbre que comenzó a dominar la vida cotidiana en el país.
Como muchos en esa época, su interés estaba cruzado por el deseo de un cambio democrático y la búsqueda de una mejor Venezuela, algo que sería una constante en las décadas posteriores. El 4 de febrero de 1992 no solo fue un intento fallido de golpe, sino una motivación para la polarización política que afectaría a múltiples generaciones.
Hoy, casi tres décadas después, los ecos de esos días resuenan en la memoria colectiva del país. La democracia sigue siendo un ideal por el cual luchar, y la historia del 4 de febrero se mezcla con el relato personal de mi madre y de muchos otros, quienes esperan un futuro diferente para Venezuela. Estos recuerdos construyen la narrativa de un país marcado por la resiliencia y la búsqueda de libertad, según Runrunes.


