
Reflexiones sobre el Estado del Bienestar en Venezuela
La crisis en Venezuela refleja la descomposición del Estado del bienestar, donde el absentismo ha crecido como humedad en una casa olvidada.
Durante años, Venezuela ha vivido como quien habita en una casa heredada, sin conocimiento de su construcción ni de los costos que conlleva su mantenimiento. Según El Nacional, esta metáfora cobra vida en el contexto del Estado del bienestar nacional, que se ha deteriorado gradualmente en medio de una crisis política y económica que parece no tener fin. La falta de atención a las necesidades esenciales de la población ha conducido a un estado de absentismo, que se siente como la humedad que sube por las paredes de una estructura en ruinas.
La realidad de los servicios públicos en el país es un reflejo de esta situación, con cortes de electricidad y agua que afectan a millones de venezolanos. Este deterioro se agrava en un contexto de migración masiva, donde un gran número de ciudadanos ha buscado refugio en otras naciones, dejando atrás sus hogares y el anhelo de un futuro mejor en su patria. La solidificación de esta condición ha generado un clima de desesperanza que permea no sólo a los que se quedan, sino también a quienes han partido, llevando consigo historias de sufrimiento y resiliencia.
Es necesario preguntarnos: ¿quién asumirá la carga de reparar los goteras de esta casa olvidada? Es fundamental que tanto los líderes en el país como la comunidad internacional se pregunten cómo pueden contribuir a restaurar lo que ha sido perdido, para que las futuras generaciones no tengan que heredar un país tan fracturado.
Los recientes esfuerzos de los actores políticos en la diáspora y la oposición venezolana son cruciales para atender esta urgencia. El diálogo y la acción conjunta pueden marcar el inicio de un cambio tan necesario en un país que anhela recuperar su dignidad y bienestar.


