
El misterioso mundo del diésel en Venezuela: Colores y retos
William Hernández analiza el complicado panorama del diésel en Venezuela y sus implicaciones económicas y sociales.
En la más reciente edición de Bitácora Energética, el experto William Hernández se adentra en un aspecto poco explorado pero crítico del sector energético venezolano: el color del diésel. Según La Patilla, la clasificación de los combustibles por colores no solo tiene implicaciones técnicas, sino que refleja complicaciones económicas que afectan a la nación. En Venezuela, la producción de diésel ha sido un desafío constante, exacerbado por un sistema de distribución tenuemente estructurado. El diésel, un combustible fundamental para la agricultura, el transporte y la industria, ha experimentado escaseces y una administración cuestionable a lo largo de los años.
La crisis socioeconómica ha llevado a un uso irregular de este recurso, generando desigualdades en el acceso. Las áreas rurales y periurbanas a menudo sufren más, ya que dependen del diésel para sus labores diarias, mientras que en las grandes ciudades la situación tampoco es prometedora. Hernández enfatiza la importancia de entender los colores del diésel, que van desde el diésel regular hasta aquel que es más refinado, para abordar el problema en su totalidad y buscar soluciones efectivas. Esta situación refleja la mayor crisis energética que enfrenta Venezuela, un país conocido por sus vastas reservas petroleras pero que padece una gestión deficiente y corrupción que perpetúan los problemas de abastecimiento.
A medida que el país se adentra en 2026, la necesidad de un cambio en la política energética se vuelve crítica para la recuperación del país y el bienestar de su población. El análisis de Hernández ilumina un problema delicado que requiere atención urgente para asegurar un futuro más sostenible para todos los venezolanos.


