
Rosario Murillo: La figura central del poder en Nicaragua
Murillo se convierte en la figura dominante mientras Ortega se aísla, prohibiendo comunicación directa con su liderazgo.
La actual situación política en Nicaragua ha posicionado a Rosario Murillo como la principal figura en el gobierno, dejando a Daniel Ortega en un papel cada vez más ausente y aislado. 'La comunicación directa con el comandante está terminantemente prohibida por la compañera', reporta El Nacional, una afirmación que resalta el control total que Murillo ejerce sobre la estructura de poder del país. Dicha dinámica se ha intensificado en un contexto en el cual las tensiones entre el régimen sandinista y la oposición se han profundizado, exacerbadas por la creciente presión internacional y las críticas a la falta de respeto a los derechos humanos.
Murillo, quien ha sido criticada por su estilo autoritario y su papel en la represión de las voces disidentes, ha utilizado su posición para consolidar su autoridad al interior del partido y del gobierno, dejando en evidencia la fragilidad del liderazgo de Ortega. Este desplazamiento de poder refleja un patrón común en regímenes autoritarios, donde las figuras dominantes buscan eliminar cualquier forma de competencia, incluso dentro de su propio círculo. La situación es un recordatorio de las dificultades que enfrenta Nicaragua, que ha visto una creciente crisis humanitaria y política, lo que resuena también en el contexto venezolano, donde el régimen de Nicolás Maduro enfrenta desafíos similares de legitimidad y control.
Con la comunidad internacional prestando atención a estos movimientos, la situación en Nicaragua podría tener repercusiones en el resto de la región y en cómo los gobiernos autoritarios interactúan entre sí, fortaleciendo el entendimiento de las dinámicas de poder en América Latina.


